Primera consulta

Cuando consultar

La infertilidad es la imposibilidad de concebir un niño naturalmente o de llevar un embarazo a término después de un año de vida sexual activa. Hay muchas razones por las que una pareja puede no ser capaz de concebir, o no ser capaz de hacerlo sin asistencia médica.

El Consejo Internacional de Difusión de Información sobre Infertilidad considera que una pareja es infértil si:

No han concebido después de más de 12 meses de mantener relaciones sexuales sin protección, o después de 6 meses si la mujer tiene más de 35 años de edad. La duración reducida para mujeres de más de 35 años se debe al rápido decline de la fertilidad a partir de esa edad, por lo que debería solicitarse ayuda más rápidamente.

No puede llevarse el embarazo a término.

La infertilidad afecta aproximadamente al 15% de las parejas. Aproximadamente el 35% de los casos se deben a un factor masculino, 55% se deben a un factor femenino, y el resto es de causas inexplicables.

Actualmente, las parejas esperan hasta ser más mayores para intentar lograr una gestación. Se debe recomendar una consulta de infertilidad después de la ausencia de gestación tras un año de relaciones no protegidas en mujeres menores de 35 años, y de 6 meses en mujeres mayores de 35 años. Esta definición, nos puede orientar como consejo a la población general, pero hay mujeres y hombres que tienen factores de riesgo grandes de infertilidad y deben de consultar en cuanto quieren tener familia, por ejemplo en mujeres que han tenido una infección pélvica u hombres que hayan padecido enfermedades u operaciones de testículo.

La verdadera esterilidad sólo ocurre en unas pocas situaciones específicas:

En la mujer, las causas pueden ser la falta de ovulación por cuestiones hormonales, malformaciones en los órganos sexuales, radiaciones nocivas, las secuelas de enfermedades tales como la tuberculosis o la gonococia y la existencia de quistes, fibromas o pólipos.

En el hombre, generalmente la esterilidad puede deberse a causa de la producción de una cantidad de semen por debajo de lo necesario para fecundar el óvulo, la movilidad defectuosa de los espermatozoides aunque su número sea adecuado, la obstrucción de los conductos por los que transitan, la disfunción eréctil, secuelas de enfermedades como las parotiditis o paperas, radiaciones nocivas.

En esos casos, estas parejas solo podrán concebir con tecnología médica específica y avanzada. A veces se necesitará una donación de ovocitos o semen para lograr una gestación. En muy pocos casos no hay solución.

En todos los demás casos, sólo hay que empezar un tratamiento de fertilidad cuando la probabilidad de concepción mejora con un tratamiento. Siempre hay una probabilidad de embarazo espontáneo en cualquier pareja que no esté en una de las 3 situaciones anteriores. Nosotros en la UMR, les ayudaremos a decidir si necesitan tratamiento y, si se necesita ayuda, cuál es el tratamiento más adecuado para mejorar la posibilidad de ser padres.